Ozonizadores - El ozono suministra tasas muy elevadas de depuración del aire en edificios con problemas de contaminación
Oxigeno3: especialistas en combatir la contaminación del aire y del agua aplicando gas de ozono

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Aplicaciones del Ozono contra el Síndrome del Edificio Enfermo

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La disminución de la calidad ambiental en los llamados edificios enfermos tiene solución a través del ozono

Desde hace aproximadamente diez años, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), comenzó a definir el "Síndrome del Edificio enfermo"; éste se interpreta como enfermedades que afectan a cierto número de personas que permanecen determinado tiempo en ciertos edificios con problemas ambientales.
En general, cuando hay un edificio enfermo o contaminado, se observa que sus ocupantes presentan síntomas comunes, como fatiga, irritación de ojos, nariz, tos, nauseas, dolores de cabeza, garganta y problemas respiratorios en general.
Posiblemente este fenómeno tuvo su origen en los esfuerzos por ahorrar la energía, derivados de la tecnología usada a partir de los años 80, que tiende a la minimización del gasto de ésta, aislando en forma lo mas hermética posible los edificios y reduciendo ostensiblemente la infiltración natural del aire exterior.

Para la conservación de la energía no sólo se aplica la hermeticidad del edificio evitando cualquier tipo de infiltración natural del aire exterior (cierre hermético de ventanas y puertas), sino que también se ahorra mucha energía recirculando en un elevado porcentaje el aire interior a través de los acondicionadores de aire. De este modo, se merma muy significativamente la entrada del aire exterior.
Resulta evidente pues, que el hecho de ahorrar energía, anteriormente descrito, influye claramente en la disminución de la ventilación, lo cual, unido a otros factores, contribuyen a enrarecer el ambiente interior. Es realmente cierto y ha sido demostrado, que la existencia de acumulación de contaminantes en un edificio, es un síntoma causado por la ventilación deficiente. En numerosos estudios realizados, se ha comprobado que un elevado porcentaje de los que estaban enfermos no poseían ventilación adecuada.

FACTORES CAUSANTES DEL SINDROME

FUENTES DE CONTAMINACIÓN
Existen dos posibles fuentes para la contaminación de un edificio:

  • Polucionantes del aire exterior

  • Polucionantes generados en el interior del edificio.

Los primeros contribuyen más bien poco a la contaminación del aire interior, precisamente por las características del edificio, aunque si el sistema de filtración no es adecuado o no está en las condiciones óptimas para su funcionamiento, el poco aire que entra del exterior puede contener muchas impurezas. Además, en el edificio, como resultado de la disminución del rendimiento de los inyectores de aire, puede crearse una presión negativa que podría causar la absorción de los gases de escape de los automóviles, provenientes de los garajes del mismo.
Independientemente de lo anterior, se considera que los polucionantes que más contribuyen al empobrecimiento de la calidad del aire interior, son los generados dentro del propio edificio. Entre ellos se distinguen dos tipos: los contaminantes químicos y biológicos.

CONTAMINANTES QUIMICOS
Muchos de los materiales modernos, utilizados tanto en la construcción como en la decoración de los edificios actuales, producen emanaciones que lentamente van incorporándose al aire ambiental interior. Un ejemplo de ello es el forinaldehido que se emana de los depósitos de papel, de carácter irritante para los empleados. Algunos tipos de máquinas de impresión a gran escala pueden también producir ciertas cantidades de amoniaco. Entre otros muchos ejemplos de objetos que producen emanaciones polucionantes que enrarecen los ambientes interiores se encuentran algunos tan comunes como: barnices, tintas, pinturas, pegamentos, fibra de vidrio, cortinas, moquetas, etc.
Inclusive los ambientadores, utilizados frecuentemente para encubrir los olores desagradables y proporcionar una falsa sensación de frescor en el ambiente, no son otra cosa que sustancias químicas que se suman a las muchas otras que puedan estar ya contaminando el ambiente, y pueden, en ciertas ocasiones, agudizar aún más la situación.
El humo del tabaco, que es quizá el que más motiva las protestas de algunos empleados, por ser el más visible a simple vista y por atribuirle al mismo las molestias, irritaciones y malestares, no es sino uno más en la larga lista de polucionantes interiores, según se ha determinado en varios estudios realizados. En uno de estos estudios, realizado en 203 edificios, se encontró que sólo el 2% de ellos presentaban problemas por humo de tabaco.

CONTAMINANTES BIOLOGICOS
Otro tipo de contaminantes de los ambientes interiores son los biológicos, conocidos comúnmente como microbios; éstos se encuentran frecuentemente en los sistemas de acondicionamiento de aire, los cuales constituyen lugares cerrados y resguardados, de difícil acceso para su limpieza frecuente, y en los cuales existen condiciones de humedad y temperatura que facilitan la proliferación de muchos microorganismos que pueden causar molestias y enfermedades. Además, estos sistemas constituyen también un medio de distribución de los microorganismos (tanto los que se incuban en sus conductos, como de los que puedan provenir de un local donde hay una persona contaminada) hacia todas las diferentes secciones de un edificio. El orígen de este tipo de contaminación puede ser del exterior, a través de filtros defectuosos, pero una vez en el interior, se reproduce constantemente dentro del propio edificio.
Las bacterias pueden ocupar los más diversos habitats. Han sido aisladas, a través del estudio de diferentes casos, tanto en los sistemas de aire acondicionado, como en los ambientes interiores, especies que pueden causar diversas enfermedades, tales como: Pseudomonas, Flavobacterium, Streptococcus, Legionella, etc. Es tal vez esta última, la que en más ocasiones ha llegado a producir trastornos fatales; cabe mencionar el brote de ésta enfermedad que tuvo lugar en una convención en un Hotel de Filadelfia en 1976, en la cual murieron, a consecuencia de una neumonía fatal, 34 personas, de un total de 221 infectados.
Las especies de hongos aislados más frecuentemente en los edificios y catalogados como más peligrosos para las personas pertenecen al género Aspergillus (A. Niger, A. Fumigatus) que generalmente producen infecciones pulmonares. Han sido localizados tanto en ambientes interiores, como en conductos de aire acondicionado.
Los protozoos constituyen otro tipo de contaminación biológica, capaces de desarrollar colonias en el agua para humidificación, dispersándose luego en forma de aerosoles, y produciendo lo que se ha dado en llamar "Fiebre del Humidificador".
Los diferentes tipos de microorganismos encontrados en las instalaciones de calefacción, ventilación y aire acondicionado, pueden causar dos grandes tipos de problemas que pueden presentarse con diferente intensidad y gradaciones:
Infecciones y reacciones alérgicas leves, que pueden originar trastornos transitorios como irritaciones, dolores de garganta, alergias leves, etc.
Infecciones y reacciones alérgicas graves, tal como se mencionó en un ejemplo anterior.
En los últimos años ha venido haciéndose cada vez más evidente la importancia del papel que juegan los sistemas descritos, como caldo de cultivo y medio distribuidor de microorganismos patógenos. De aquí la importancia que reviste el buen diseño y mantenimiento de dichos sistemas.
Un edificio que no disponga de las condiciones ambientales adecuadas repercutirá con efectos negativos sobre la salud de los empleados, lo cual influirá notablemente en la productividad laboral de los mismos. Ha sido demostrado que el nivel de abastecimiento en edificios cuyas condiciones ambientales son deficientes, puede alcanzar niveles muy altos.
Un estudio realizado recientemente en 100 edificios de Madrid, Barcelona, Sevilla y Vitoria, arrojó como resultado que tres de cada cuatro edificios examinados están contaminados por hongos, bacterias, polvo o emanaciones, entre otras causas. El estudio fue encargado por la Unión Europea a Healthy Buildings International (HBI) (Edificios Sanos Internacional), sociedad dedicada a la identificación de problemas de polución, que auditó los cien edificios mencionados. El informe de la UE fue reflejado en la prensa a principios de 1994.
Una encuesta realizada a los trabajadores de estos lugares destaca que cerca del 80% considera que el aire de la oficina se encuentra cargado y molesto, y un 85% asegura que el ritmo de trabajo mejora con un aire más limpio y fresco. El malestar físico, la irritación o la sequedad de los ojos, la nariz y la garganta, el enrojecimiento de la piel, la fatiga mental y las alteraciones de la memoria son algunos de los problemas de salud que sufren las personas afectadas por este síndrome. El 45% de los empleados encuestados por HBI sostuvieron que pierden, al menos, un día de trabajo al año, debido a las molestias ocasionadas por el Síndrome del Edificio Enfermo.
En primer lugar, son los arquitectos y responsables del diseño del edificio, los que han de ser conscientes de la importancia que tiene el ambiente interior, actuando en consecuencia.
El mantenimiento del edificio es un aspecto realmente clave, pero en muchas ocasiones la limpieza de los conductos y filtros de los sistemas de acondicionamiento de aire no se limpian con la frecuencia necesaria. Por otra parte, está descrito el hecho de que una limpieza, por profunda que sea, debe completarse con un agente desinfectante. Sin embargo, un desinfectante de acción temporal no es suficiente para garantizar la higiene de conductos y locales, por el tiempo que media entre dos limpiezas sucesivas, pues los contaminantes que constantemente pueden penetrar o generarse, comienzan a generar de nuevo el ciclo de reproducción y acumulación. Es por ello que la solución más adecuada y segura consiste en la dosificación continua de un agente de acción amplia, como puede ser el Ozono, tanto a través de los sistemas de acondicionamiento de aire, como en los propios locales de trabajo o almacenamiento. Además, como el Ozono se descompone espontáneamente en oxígeno normal, es el único desinfectante y descontaminante que, a su vez, no contribuye a la contaminación química del ambiente.
Debe tenerse en cuenta que, independientemente del sistema de ventilación que se emplee, también en los rincones, marcos, cortinas, estanterías y otros lugares de difícil acceso de los locales, pueden acumularse muchos contaminantes, por lo cual, aún en el caso de locales que no dispongan de sistema de aire acondicionado, el Ozono instalado directamente en los mismos, resulta de gran utilidad.

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